Que al mirar atrás, sonrías.

“Cuántas veces habremos oído eso de “sigue adelante, no mires atrás”. Cuántas. Y cuántas de esas veces habremos vuelto la cabeza una vez más, asegurándonos que sería la última, para después sentirnos tristes, débiles, vulnerables. Cuántas veces, sin saber que por mucho que lo intentemos, la vida es un viaje de largo recorrido; y como en todo trayecto después de una incesante caminata, es necesario girar la cabeza para comprobar que realmente estamos avanzando. Es absurdo además, porque los pasos que vamos dando están inevitablemente marcados por el camino que hemos recorrido. Dejémonos de tonterías, entonces. Seguir adelante no es posible sin mirar atrás; al menos alguna vez, al menos una. Pero no temas, porque aunque nos vendan lo contrario, está en tu mano poder hacerlo de forma diferente. Empieza cuando quieras. Coge las riendas de tu vida. Sé quién quieres ser y no quién los demás esperan que seas. Toma tus propias decisiones, mira por ti, escoge aquello que te remueve el estómago solo de pensarlo. Apuesta siempre, arriésgate; equivócate mucho y aprende más, así es como acertarás de vez en cuando. Haz caso a tu corazón, sí; pero permite a la razón ser también partícipe. Conoce gente, quédate con los que suman y evita a los que restan. Disfruta de cada instante, emociónate. Proponte objetivos que merezcan la pena, ve por ellos, cree en ti. Sé fiel a tus principios y trata de ser siempre lo mejor que puedas ser. Solo así, podrás mirar atrás, y verte sin reproches. Sin obviar lo pasado, haciéndole frente, con valor. Permítete el lujo de vivir de forma que al mirar atrás puedas ver orgulloso lo lejos que has llegado. Vive de manera que al mirar atrás, sonrías. “
A. Hayati.
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[VUELVE]

Llegó en noviembre
inundando diciembre
y huyó en enero
helando febrero.
Y de repente,
ahora que acaba el invierno infierno,
vuelve.
A. Hayati

[HAY ALGUIEN]

¿Sabes?
Hay alguien que ocupa mi mente,
además de incendiar mis sábanas.
Hay alguien que cree que es urgente
avivar con su ingenio mis ganas.
Hay alguien que sabe tocarme
como si no fuera a haber mañana,
consciente de que desnudarme
puede ser perder la batalla.
Y no se parece a ti en nada,
soy la mejor versión de mi si está conmigo,
me hace olvidar lo peor que fue contigo.
Quizás te extrañe vernos felices,
pero sin duda ese alguien
me ha hecho olvidar tus cicatrices.
A. Hayati

[FELIZ ANIVERSARIO]

Hace un año discutíamos sin descanso,
los reproches eran los protagonistas
de una obra que terminaría en fracaso
aunque viniera a salvarla un socorrista.
Tú querías tenerme sin darte
compartiendo momentos con otros,
yo mientras queriendo regalarte
mi tiempo a pesar de los lloros.
Se me olvidó que no era así el amor,
que quien te quiere no te hace un hueco
porque no hay momento que no quiera tu cuello.
Se te olvidó que yo podía volar sola,
porque merece la pena quien te la quita
y tú últimamente ni la ropa.
A. Hayati

[EN TU TEJADO]

Tú empeñado en que viera la caída del sol,
yo queriendo provocar un levantamiento en tu cama.
Tú insistiendo en enseñarme el atardecer,
yo queriendo anochecer en tu boca.
Tú pendiente del ocaso,
yo buscando la ocasión
para, al igual que el sol,
con un sutil traspaso
atravesar la línea que separa
el horizonte de tus labios de mi boca
y amanecer en tu cama,
volviéndome loca.
A. Hayati

[FINAL (IN)FELIZ]

Era como el agua del mar,
iba y venía,
mojaba mis heridas
y yo me dejaba
con una esperanza:
al final, me sanaría.
Se me olvidó que la sal escuece
y que la mayoría de las veces
lo que duele no desaparece
y suele dejar marca para siempre.
Y así fue,
convertí nuestro desliz
en una nueva cicatriz.
A. Hayati